martes, 2 de junio de 2009

Lo que es correcto

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Como mujeres de Dios muchas veces enfrentaremos encrucijadas en nuestra vida. Retos enormes que pondrán a prueba nuestra dignidad, nuestro valor y nuestra honestidad. Hay ocasiones en que las cosas se disfrazan de piedad, cuando en la realidad son actos que no agradan a Dios y acarrean, no solo cosas malas, sino falta de bendición a nuestra vida.

Debemos estar alertas. El mal nunca se nos presentará de forma desagradable, siempre será algo atractivo, tentador, incluso hermoso. Es ahi cuando debemos tomar todo nuestro valor y sentar nuestro paso como hijas de un Dios altísimo. No todo lo que nos conviene es lo correcto. No todo lo que nos genera un bienestar temporal es lo que nos beneficiará en lo eterno.

Renunciar y obedecer. Ser hijas dignas de un Dios verdadero. Seguir todo lo correcto y todo lo bueno es lo que él nos demanda si realmente queremos ser llamadas sus princesas y sus niñas mimadas. A pesar del dolor que esto pueda conllevar en su momento. Y el Dios que conoce nuestros corazones, bendecirá estos actos de justicia.

Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen;
todas las cosas me son lícitas,
mas yo no me dejaré dominar de ninguna.

1a. Corintios 6:12

viernes, 22 de mayo de 2009

Con gracia

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No hay nada más agradable al ojo humano que una delicada flor, una liviana mariposa que estrena sus colores cada día. En lo simple está lo bello dicen por ahi. Asi tenemos que ser sus hijas, con gracia, siempre listas a mostrar, por fuera lo que viene desde dentro.

La autoestima es un tema en el que redundan muchas personas. Es el simple estado de aceptarnos y estar felices con quienes somos y las circunstancias que vivimos. Un baño, un buen peinado, unas manos delicadamente aderezadas y arregladas. Un buen aroma. Una mirada cariñosa. Gráciles, cual princesas, como dignas hijas de un Rey.

No importa cuan gorditas estemos, cuan delgadas o si somos altas o bajitas. Siempre adornadas con la gracia que da la alegría de tener a Cristo en nuestros corazones. No me cansaré de proclamar que somos más lindas que las flores, y más coloridas que las mariposas. Pero todo eso lo da un espíritu en paz con su creador y consigo mismo.

Lo más importante de todo esto, quizás es que no lo hagamos por las otras personas, sino para nosotras mismas. Que al vernos al espejo no sea ocasión de huir, o de llorar, sino de gozarnos porque Dios nos hizo bellas. ¡Por dentro y por fuera!

La palabra dice "ama a tu prójimo como a ti mismo" (Marcos 12:31), implica que debemos amarnos antes que amar a los demás. Vaya declaración, si podemos tener en balance nuestro aprecio personal, podremos entregarnos en amor hacia los demás con total libertad, y en alegría y proyectarles toda la belleza interior que hay en nosotras. Y así, exteriormente, andar en gracia, como hermosas y valientes princesas, hija del Rey de reyes, y Señor de señores, el Dios altísimo.

El corazón alegre hermosea el rostro;
Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate.
Proverbios 15:13

lunes, 18 de mayo de 2009

Testimonio Personal

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Es difícil haber nacido como hija natural, sin contar con los recursos adecuados, sin conocer a tu padre, porque ha estado ausente... o se encuentra viajando. Vivir tu vida asi de niña, o adolescente, te hace ver de poco valor ante los demás, y aunado a esto, te hace ser el blanco perfecto, para quienes andan como lobos, tratando de abusar de ti. Has escuchado hablar de Dios, y has creido de una manera errada, hasta cuando por fin, puedes darte cuenta del dolor en el que estás viviendo y doblas tus rodillas y sale de tu alma un clamor: "Señor, enseñame lo que es ser feliz".

Al aceptar a Cristo en mi corazón, todo fue transformado. La inmensa soledad que sentía, el dolor de no tener a una madre o a un padre, fue llenado totalmente por Dios y su gran amor. La confianza en las demás personas volvió a mi vida, pues empiezas a ver a las personas como son, con tu corazón. Y se empezó a restaurar y a sanar mi corazón, la ofensa y el llanto se transformaron en alegría, la amargura cambió en felicidad, el rencor y el odio se volvieron perdón. Y de pronto ese camino que parecia tan empedrado y difícil de transitar se convirtió como en un paseo por las nubes, y a pesar de todo lo que pude haber vivido negativamente, ahora puedo respirar un nuevo aire de esperanza y ver brillar de nuevo el sol de un nuevo comenzar, sabiendo que es Dios quien a diario sostiene mi vida, y quien me ha concedido ahora tener un hermoso hogar, un buen esposo, y gracias a mi Señor Jesucristo puedo dar y recibir amor a manos llenas.

Quizás al final de esta historia, lo que espero compartir, es primordialmente que sin Jesús no hay esperanza. Se puede tener madre y padre y sentirse huérfano y totalmente en el anonimato. Con Jesús tu eres hijo del Rey, sin él, hay odio y rencor. Con Jesús hay perdón y amor, sin él muchos van y vienen pero están vacíos. En Jesús hay vida, y vida en abundancia. Por eso mismo hoy puedo decir que amo a Dios sobre todas las cosas. Dios me dio amor para amar a mi padre terrenal y no sentirme mal, y me regaló a mi amado esposo y una gran familia donde reina la paz y el amor de Dios, porque el Señor Jesucristo reina en nuestro hogar y en nuestros corazones.

Escrito por La Sierva.

jueves, 14 de mayo de 2009

Una revisión constante...

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Es normal de nosotras las mujeres ser muy detallistas. Fijarnos en cada cosa que no está bien puesta, o que no está bien dicha. Somos observadoras por naturaleza y nos gusta guardar un balance constantemente. Como que fuimos educadas asi, o quizás es un comportamiento adquirido generacionalmente, debido a que como motores de nuestros hogares, tenemos que hacerlo asi.

Es genial cuando las cosas andan bien y todo sale a pedir de boca. Nos encanta que nuestros planes, salgan como deseamos, y nos emocionamos cada vez que alcanzamos una meta. Pero suele suceder que muchas veces, en el caminar diario, las cosas van tomando otro rumbo, y cuanto nos hemos planteado, o hemos querido, no sale como deseábamos. Entonces tendemos a desesperarnos y a estar de un humor irritable.

No podemos avanzar, y no sabemos por qué las cosas no salen como nosotras quisiéramos. De pronto todo nuestro mundo perfecto se nos sale de balance, y cataplum! se nos cae el mundo. Y son esos días del mes, o de la semana o del año cuando damos entrada a depresiones, a tristezas, a bajones de ánimo, cosas que nos retroceden.

Es necesario, que entonces apliquemos la regla del detalle, del balance. Sí, como decía en el principio, es necesario que seamos detallistas con nosotras mismas y revisemos de una manera periódica, el nivel de nuestra relación con ese Dios que nos sustenta. Y sería bueno hacer un checking list (una lista) de lo que debemos revisar. Nuestras actitudes, nuestro ánimo, nuestra manera de pensar y actuar. Vernos reflejadas en ese manantial que es nuestra vida, la más secreta, la más íntima, y poder tomar acción. Corregir el rumbo de lo que no está bien, enderezar los caminos por donde nos hemos desviado. Limpiar cuanto está desarreglado en nuestra vida, quitar las palabras de maledicencia de nuestra boca y de nuestra mente. Olvidar los agravios y perdonar. Y ser restauradas.

¿Cómo hacerlo? Fácilmente. Teniendo tiempos de comunicación con Dios. Oración, contemplación, ayunos. Limpiando nuestro templo espiritual, y arreglando nuestras actitudes, podremos ser más fuertes en el Señor cada día. Nos podremos levantar con fuerza ante las batallas que nos vengan por delante y ser esas mujeres valientes que nuestras familias necesitan. No nos dejemos llevar por los rumbos de este mundo, no caigamos en el molde y el patrón de las mujeres de este tiempo, que no hacen sino ver por las cosas que llenan los ojos y la mente... pero que no construyen el espíritu. Seamos diferentes, luchemos por serlo. Porque nos espera una corona de gloria al final del camino, y un camino tapizado de triunfos espirituales para llegar a obtener esa corona.

Y no vivan ya como vive todo el mundo.
Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar.
Así podrán saber qué es lo que Dios quiere,
es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto.
Romanos 12:2 (Biblia Lenguaje Sencillo)

sábado, 25 de abril de 2009

Conscientemente...

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Cada día al despertar, debemos estar conscientes de que Dios nos da una nueva oportunidad para disfrutar, un momento, una circunstancia, irrepetible. Muchas veces vivimos la vida por vivirla. Nos apresuramos a ver a quienes nos rodean como una rutina. No reparamos en las grandes bendiciones que tenemos a nuestro alrededor.

Estamos muchas veces, en un estado de niñas malcriadas, que no saben apreciar cuanto su Padre ha hecho por ellas. Y se nos pasan los días, y se nos pasan los años, y dejamos que crezca en nuestro corazón cierta indolencia, por la vida, y por cuanto nos ha sido dado.

Esposas que no reparan en lo maravilloso que es tener un ser cariñoso y fiel a su lado. Que critican en lugar de apreciar. Que esquivan el beso matutino, y que rechazan la caricia nocturna. Madres que alejan a sus hijos cuando ellos quieren ser cariñosos. Que gritan, que castigan por la natural forma de la expresión de la alegría de sus hijos. Novias, que creen que lo han logrado todo, y esperan al próximo, despreciando al que tienen...

Ser conscientes de las bendiciones que tenemos alrededor nuestro, se puede traducir, en "ser agradecidas con Dios" por lo que tenemos. Escribo esto, porque he enfrentado varias situaciones últimamente. Madres que han perdidos a sus hijos a una temprana edad. Hijos que han perdido a algún progenitor, y esposas que han perdido a su pareja. Y la expresión es la misma... que corto tiempo y no me dio tiempo de disfrutar a mi ser querido.

La vida es incierta, no la tenemos comprada, y los que nos rodean no son eternos. Una actitud sabia es poder cada día, agradecer la bendición de ser parte de ese mundo donde estamos. Saber que cada día es una nueva oportunidad para disfrutar de la sonrisa de nuestros hijos, de esos ojitos que quieren aprenderlo todo. Sorbernos cada día con placer, reconociendo que no se volverá a repetir. Como sabiendo que nuestros afectos no durarán para siempre y saber aprovechar los momentos y vivirlos con intensidad.

Seamos pues agradecidas. No nos conformemos con la rutina diaria, despojémonos de la indolencia. Demos amor, desperdiguemos felicidad y apreciemos esos regalos que Dios en su infinita misericordia nos ha concedido. Besemos, acariciemos, amemos, sonriamos, y a pesar de los problemas, debemos saber, que la bendición está con nosotros, y que hemos sido galardonadas con la familia, amigos y pareja que tenemos. Si hacemos esto, cuando llegue el momento del adiós, habremos estado satisfechas que dimos lo mejor, y que vivimos lo mejor, y quizás la tristeza nos invada, pero también quedará en nosotros la gran satisfacción de habernos disfrutado a quienes amamos al máximo.

Bendice, alma mía, a Jehová,
Y bendiga todo mi ser su santo nombre.

Bendice, alma mía, a Jehová,
Y no olvides ninguno de sus beneficios.

Salmo 103:1-2

martes, 31 de marzo de 2009

No pierdas la esperanza...

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Existen muchas ocasiones en que la bruma de los problemas no nos dejan ver lo que viene por delante. A veces hemos sido enseñadas a no preveer para el día de mañana, sino conformarnos con cuanto nuestros ojos físicos pueden ver.

No analizamos. No nos detenemos a pensar que es lo bueno... y que es lo mejor para nuestras vidas, sino simplemente vivimos, y cuando enfrentamos un problema creemos que es el acabose de todo. Perdemos la esperanza y nos rendimos.

La vida está hecha de batallas que hay que pelear, y ganar. No hay tregua, cada momento que vivimos es una lucha, de nuestro organismo por seguir respirando, de nuestras circunstancias adversas, para seguir viviendo.

Nos dejamos llevar por las voces internas y externas que nos gritan a todo pulmón que la crisis está en medio de nosotros, que vienen tiempos malos, que no hay nada bueno por esperar. Y podemos caer en el error de dejar que nuestras vidas se cubran por el pesimismo, y por la oscuridad de quienes nos rodean, eso... si no supiéramos que tenemos como padre altísimo a un Dios todopoderoso, que en su palabra nos ha concedido un futuro brillante y hermoso... aún en medio de las crisis.

En mi vida cristiana uno de los versículos que más me confronta, a tener una actitud de guerrera valiente, es el siguiente: "Porque Jehová me habló de esta manera con mano fuerte y me advirtió que no caminara por el camino de este pueblo, diciendo: «No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración, ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo. A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo." (Isaías 8:11-13RV).

Dicho en otras palabras, nuestra vida tiene que ser diferente, nuestra mentalidad también tiene que cambiar. Quienes no conocen a Dios, están en la penumbra, no pueden ver esperanza para sus vidas, pero quienes conocemos que tenemos de nuestro lado al Dios de lo imposible, podemos soñar, crear ilusiones y planificar metas para el futuro. Seguras, que en nuestra mesa siempre habrá pan para alimentar a nuestras familias, conscientes de que nuestros hijos tendrán un futuro hermoso, y alcanzarán sus sueños. Y totalmente confiadas, en que nuestras esperanzas están cimentadas en la Roca Fuerte.

No nos dejemos llevar por la corriente. No seamos borregas del rebaño de los pesimistas. Levantemos la vista, aprendamos a ver del otro lado del cerco, sepamos que hay abundancia, y provisión, para nosotras y los nuestros. Aprendamos a estar confiadas, acerquémonos a su presencia, conozcamosle cada día más. Y descansemos en El, sabiendo que todo sueño, toda meta, todo anhelo que pongamos en oración delante de Él, será escuchado.

El es el Dios de los imposibles, el que abrió un Mar. El que inició una nación inmensa de un vientre viejo y estéril (Sara y Abraham). El que el día de hoy, está con su oído presto a escucharte, y saber cual es tu anhelo para el futuro... y te lo concederá... sin tan sólo crees.


viernes, 27 de marzo de 2009

Somos hijas de un Rey

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Si el desánimo entra en tu vida, si sientes que ya nada tiene sentido, si la escasez ha tocado a tu puerta, si para tí el sol, ya no brilla más... te digo... no temas, "eres hija de un rey"

Si las vicisitudes de la vida te han hecho perder el brillo de tu sonrisa, si tus ojos no se abren sino para llorar, si tus labios se arquean pero no para reir... te digo... no sufras, "eres hija de un rey"

Si las piedras del camino han lastimado tus pies, si las manos tuyas ya no se levantan, si tu cuerpo está extenuado por el tanto caminar, y según tu ya no existe esperanza, te digo... espera... "eres hija de un rey".

Si el amor te ha golpeado. Si la vida te ha dado la espalda, si tu rostro ya no resplandece más. Te digo, levanta tus manos, baila y danza, y alégrate porque... "eres hija de un rey"

Eres princesa, eres amada, eres única. Eres hermosa, eres deleite, eres bálsamo. El mundo sin ti no se mueve, la vida sin ti no se da. Creas, proteges, alientas, perdonas, amas y salpicas la vida de todos con tu amor y tu ternura.

Eres sin lugar a dudas, la princesa amada... "eres hija de un rey"

Oye, hija, y mira, e inclina tu oído;
Olvida tu pueblo, y la casa de tu padre;

Y deseará el rey tu hermosura;
E inclínate a él, porque él es tu señor.

Y las hijas de Tiro vendrán con presentes;
Implorarán tu favor los ricos del pueblo.

Toda gloriosa es la hija del rey en su morada;
De brocado de oro es su vestido.

Con vestidos bordados será llevada al rey;
Vírgenes irán en pos de ella,
Compañeras suyas serán traídas a ti.

Serán traídas con alegría y gozo;
Entrarán en el palacio del rey.

En lugar de tus padres serán tus hijos,
A quienes harás príncipes en toda la tierra.

Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones,
Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.

Salmo 45: 10-17