domingo, 20 de septiembre de 2009

Sin mancha... ni arruga

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Es a veces desapercibido el hecho de que pecamos constantemente, y lo damos por descontado. Hacemos caso omiso de las cosas que hacemos o decimos, o si hemos ofendido a alguien, o pasamos de largo hiriendo con las palabras. Nos levantamos en nuestro orgullo, pensando que somos mejores que nadie, y vemos al del lado por encima del hombro. Y al final de nuestro día, nos acostamos tan tranquilamente como si nada hubiera pasado.

Mujeres de Dios, eso queremos llegar a ser. Tener un corazón agradable a El, y poder ser sensibles a su voz. Eso es lo que nuestra boca predica muchas veces, pero, ¿qué pasa con nuestros actos? y al final de la jornada... ¿Por qué Dios no nos escucha?

Hay una tendencia moderna de que el pecado se obvia, se elimina. Si somos salvas, todo está bien y podemos seguir una vida, aunque en nuestras charlas reina la maledicencia, o el chisme. Y por qué no hablar de la envidia, o los celos. Y dejamos crecer en nuestro corazón todas esas malas hierbas que hacen difícil, casi imposible que Dios entré a pasear por nuestro jardin interior.

Que tener relaciones sexuales, fuera del matrimonio es tan usual. Le hemos quitado al pecado el nombre y le hemos puesto conveniencia. Si todos lo hacen, está bien, sigamos nosotros al rebaño y hagámoslo también. Una mentira puede tener varios colores, y depende el color, pueden ser de negro... pasando por una gama, y la oferta del día ¡Hay mentiras blancas!

Alto. Reaccionemos. Una mentira, es una mentira, no importa que color se le adjudique. Tener relaciones fuera del matrimonio es fornicación. Existe y siempre habrá un nombre para cada pecado. Y el pecado nos aleja de Dios.

Que si un embrión a las tantas semanas de concebido aun no tiene espíritu. Y entonces matémosle porque es una molestia en nuestra relación. Se nos acaba la vida si tenemos un hijo. La verdad, la vida es la vida, y el niño es niño desde el momento en que el espermatozoide se une al óvulo, y el pecado se llama asesinato. No importa en que semana, en que día de la gestación se realizó. Es un crimen. Se llama aborto.

Es lamentable como hacemos cosas en nuestra vida que son atrocidades a los ojos de Dios. Y nos levantamos, nos lavamos las manos y seguimos adelante. Esconder nuestros pecados, a los ojos del mundo es fácil. Pero delante de Dios todas las cosas quedan al descubierto. Es así, y a pesar de lo despreciables que pueden ser nuestros actos, que aún así, Dios nos ha dicho que si volvemos del lugar donde pecamos y volvemos nuestros ojos a El, el limpiara nuestros pecados, no importan si son tan rojos como la grana, y nos volverá blancos como la nieve. (Isaías 1:18) No hay amor más grande, no hay misericordia más hermosa.

Dios quiere una novia sin mancha, ni arruga (su iglesia). Dios quiere que seamos de acuerdo a su semejanza. Es bueno incluir de manera constante una autointrospección. Veámonos a través del cristal con que Dios nos observa. Seamos sinceras con nosotras mismas, y si al final del balance, encontramos con que hay demasiadas manchas y arrugas en nuestras vidas, tengamos la confianza de que si nos acercamos a Dios, no importa cual sea nuestras circunstancias, su amor inmenso siempre será suficiente para limpiarnos, para edificarnos y levantarnos de nuevo.

Esto requiere de nosotras humildad, y arrepentimiento (apartarnos de lo malo y no volver a hacerlo, quitar la maldad de nuestras obras y nuestro corazón). Y entonces podremos preparar el jardin de nuestro corazón, para que Dios siembre sus flores en él, para que pueda pasearse y deleitarse en nosotras, y nuestra voz sea de nuevo escuchada, a cada momento.

El que encubre sus pecados, no prosperará:
Mas el que los confiesa y se aparta,
alcanzará misericordia.
(Proverbios 28:13)RV

lunes, 24 de agosto de 2009

¿Por qué Dios no me oye?

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Hay cosas que nos alejan de Dios. Que quizás no nos damos cuenta y las realizamos a diario. una de ellas y quizás en la que quiero enfocarme el día de hoy es en la altivez del corazón... creernos y tener un concepto mucho más alto de nosotras mismas... que el que deberíamos tener.

Cuantas personas pasan a diario lastimando a otras, sin darse cuenta, sin ser conscientes. Simple y sencillamente porque es una actitud que quizás aprendieron en sus hogares, desde muy niños y lo ven tan normal. El despreciar a una persona, es despreciar a Dios, el hacer acepción de personas, es abominable a Dios y el tener un corazón altivo... es mucho más grave aún. "Pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores." (Santiago 2:9)

Hace poco escuche de los labios de una niña, casi adolescente, que ella era racista, porque su madre lo era tambien. Se refería a sus compañeros de clase como lo más bajo... preguntándose como personas con la apariencia diferente a la de ella (piel más oscura, rasgos más indígenas) podían estar en un colegio como el de ella. Una hija de una persona cristiana, y una persona cristiana que desprecia a sus hermanos, error garrafal.

Y es así que muchas veces nos preguntamos ¿por qué Dios no nos escucha? ¿Por qué se aleja de nosotras?, revisemos nuestro actuar diario. Enfaticemos siempre la humildad en nuestra vida, amemos como Cristo amó y despojémonos de todas esas actitudes de soberbia y altivez que quieren hacer nido de nuestro corazón. Nunca es tarde para volver atrás en cuanto a las actitudes negativas y borrarlas de nuestro diario vivir.

Tengamos cuidado de como nos dirigimos a las personas, delante de nuestros hijos. Si tenemos personal de servicio doméstico en nuestro hogar, tratémosles con misericordia, y no los releguemos al papel de esclavos domésticos... esas épocas ya pasaron. Aceptemos que la misericordia y el amor hacia los demás es lo que tiene que estar vigente en nuestros corazones y dejemos por un lado la creencia que tenemos un lugar privilegiado entre los demás... y que eso nos da derecho a sentirnos superiores. Nadie a los ojos de Dios es superior a nadie. Todos somos iguales, y es una tristeza que muchas veces no nos demos cuenta.

Mujeres, somos nosotras las forjadoras de vidas, y el ejemplo que demos a nuestros hijos es primordial para crear generación de vidas humildes al servicio de Dios, con un corazón amplio con una capacidad de amar enorme. Si realmente nos llamamos cristianos, sigamos los pasos de Cristo Jesús, a quien no le importó el origen, ni la condición social de las personas que le seguían, sino vió aún más profundo, vió directo al corazón.

Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes:
Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener,
sino más bien piense de sí mismo con moderación,
según la medida de fe que Dios le haya dado.

Romanos 12:3


jueves, 23 de julio de 2009

Sacando la basura

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La rutina diaria de nuestro hogar es incesantemente estar sacando la basura, y tirando aquello que no permite que nuestro ambiente se sienta fresco y limpio. Imaginemos un hogar donde la basura y los desperdicios se acumulan día a día. Se respiraría un aire contaminado, olores fétidos, y el resultado sería catastrófico, se acumularían los insectos, plagas y quizás enfermedades, aún me atrevería a afirmar, habría peligro de muerte, por las infecciones que esa podredumbre pudiera causar.

Es así con nuestras vidas. Muchas veces no entendemos porque estamos reaccionando de una u otra manera. O por qué las emociones se llegan a apoderar de nuestros pensamientos, llevándonos a una muerte en vida. Muchas veces no entendemos por qué nuestras relaciones con las personas se cortan y no podemos vivir en paz. O simplemente se nos escapó la alegría de vivir, y lo único que despedimos es un olor a amargura y descontento.

Y la razón es porque dejamos acumularse la basura en nuestra alma y en nuestra mente. La ira, el rencor, el enojo, los malos pensamientos. El chisme, la maledicencia, las críticas destructivas. Las pasiones bajas y los malos deseos.

Es urgente que cada día recapacitemos, y sometamos nuestras vidas a un examen de conciencia, para poder detectar de donde salen todas nuestras reacciones negativas. Y que seamos prácticas, y limpiemos nuestras vidas a diario de toda esa basura que estamos acumulando.

Procurar alejarnos de las fuentes que provocan esa podredumbre mental y emocional también sería bueno, y dejar por un lado los malos hábitos y las malas costumbres. Es muy fácil dejar entrar lo malo... más aún, dejarlo habitar en nosotros y requiere un esfuerzo muy grande de nuestra parte, realizar la tarea de limpieza. Pero no es imposible.

Doblar las rodillas en oración día a día, pidiéndole al Señor nuestro Dios que quite todas las cargas de nuestro corazón, que limpie nuestras mentes y que su Santo Espíritu, el cual habita en nosotros, pueda tomar control de todos aquellos desórdenes carnales que puedan estar surgiendo en nosotras.

Disciplinar nuestra vida y mente a mantenernos alejadas de todo eso que nos daña, y nos aleja de nuestro prójimo y de Dios. Y así, mantener este hogar interior limpio y fresco, una vida que refleje la paz y la armonía, el amor de Dios. Y que su aroma, se un fragante incienso delante de Dios y de los hombres. ¡Empecemos la labor ahora mismo!

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero,
todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable,
todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna,
si algo digno de alabanza, en esto pensad.
(Filipenses 4:8)

miércoles, 8 de julio de 2009

El Miedo

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Existen infinidad de mujeres hoy en día que no salen a la calle por el llamado "pánico". Hay muchas personas que no toman decisiones valederas para su vida porque se conforman con lo que tienen y les da "temor" dar un paso adelante. Nos llena el miedo a la enfermedad, nos embarga el miedo al futuro. Tenemos pánico que las situaciones que más tememos... nos lleguen a alcanzar.

El mundo está sumido bajo el control del "miedo". Por miedo a esto o a aquello no nos atrevemos a creerle a Dios, y no vivimos vidas plenamente completas y felices. Hace mucho tiempo, según nos relata la Biblia, existían personas a quienes su valor y su creencia les dió el galardón de ser llamados "valientes". Hoy en día existen algunas personas que conocemos que podríamos también llamar así pero son pocos... los valientes escasean.

El miedo no es sino la manera en que la gente hace caso de las mentiras del diablo. Simple y llanamente, y hablándolo en terminología cristiana, es así. Abrimos nuestros oídos a tantas cosas negativas, y nos vivimos cuidando de que no suceda. La fé, cuya definición en la Biblia es "la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve" (Hebreos 11:1) puede actuar tanto de forma "positiva" como en forma "negativa". Y he aqui donde debemos tener cuidado de que todo lo que nuestra boca proclame o nuestra mente piense no se convierta en una fe negativa que atraiga a nosotros todo eso en lo que estamos creyendo.

Mi padre siempre ponía como ejemplo (y creo que es un ejemplo muy utilizado a nivel mundial) como si en una hoja blanca hay un puntito negro, nuestros ojos se desvían a ver el punto negro y no el amplio lienzo blanco que lo rodea. Es así con las cosas a las cuales les tenemos temor. La pobreza, la escasez, el divorcio, la enfermedad, la muerte... y tanta cosa negativa, que viene a nuestra mente... escuchamos la voz del diablo... y hacemos a un lado la voz de Dios.

Está establecido también que el diablo es "padre de mentira"... entonces... ¿Por qué escucharle y hacerle caso? ¿Por qué vivimos en una negatividad tremenda diariamente esperando lo peor? cuando Dios nos ha dicho que seremos bendecidos sobreabundantemente, y lo repite sin cesar a lo largo de todas las escrituras.

Es tiempo que renovemos nuestra mente, es tiempo que como mujeres de Dios, hijas de un Padre que es el rey de todas las verdades, podamos creer en fé positiva para nuestras vidas. Que tengamos la certeza de que lo que nos espera, es bueno, y nada más que eso. Que si bien es cierto, no es fácil llegar a alcanzarlo -hay que luchar- tampoco es imposible y está ahi para que nosotras lo alcancemos. Paz, bendición, abundancia, provisión, vida, salud, unión para nuestras familias. Y mil bendiciones más están ahi... para que corramos por ellas.

Si en tu vida quiere entrar el temor, abrázate a la Palabra y escudríñala, te darás cuenta de que para cada situación hay una respuesta, y para cada miedo, hay una esperanza de verdad. Creeamosle a nuestro Dios.

Alzaré mis ojos a los montes;
¿De dónde vendrá mi socorro?

Mi socorro viene de Jehová,
Que hizo los cielos y la tierra.

No dará tu pie al resbaladero,
Ni se dormirá el que te guarda.

He aquí, no se adormecerá ni dormirá
El que guarda a Israel.

Jehová es tu guardador;
Jehová es tu sombra a tu mano derecha.

El sol no te fatigará de día,
Ni la luna de noche.

Jehová te guardará de todo mal;
El guardará tu alma.

Jehová guardará tu salida y tu entrada
Desde ahora y para siempre.

(Salmo 121) RV

miércoles, 24 de junio de 2009

No con la misma moneda

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Las relaciones interpersonales, son muchas veces difíciles y complicadas. El convivir con alguien día a día muchas veces, en vez de convertirse en una alegría se vuelve en una guerra sin cuartel, y las palabras, y las actitudes con las personas con las que convivimos, se convierten en lanzas, puntas de daga mortales, con las cuales creamos heridas que van rompiendo nuestra armonía y felicidad.

El actuar impulsivamente, el actuar con la ley del talión ("ojo por ojo, diente por diente") es una actitud nada cristiana, y muy vengativa. Es ahi cuando nuestro carácter de mujeres cristianas tiene que salir a relucir.

Cuando alguien te hiere, y crea una herida en tí, no necesariamente tu tienes que responder con otra herida mayor, o de igual tamaño. Es tu sabiduría vrs. la insensatez de la otra persona. Guardar el control, analizar la situación y preguntarte por qué está causando dichas heridas tu agresor, es el primer paso.

Doblar las rodillas y pedir por sabiduría es el paso a seguir. Y como bálsamo aplicar el "perdón". La actitud de Jesucristo al decir que si alguien te pega en una mejilla, ofrécele la otra... no es una actitud absurda, encierra un significado profundo, de enseñarle a nuestros agresores el poder del perdón, y de la actitud certera de decir "yo no soy como tú, no actuaré como tú, no me dejaré llevar por mis impulsos para hacerte daño, como tu me lo estás haciendo".

Es muy difícil en estos días guardar una actitud cuerda y moderada ante los agravios. Lo más común, es la venganza, y el pago inmediato, con una respuesta mucho más grosera y dura. La gente si no ve una respuesta agresiva, nos ataca de pasivas y hasta por que no decirlo, de tontas. Sin embargo hay una manera mucho más excelente de arreglar las cosas. Detenernos un momento y analizar por que nos están agrediendo. Muchas veces tenemos la opinión de que todo el mundo nos hiere y no nos damos cuenta que muchos de los agravios que recibimos son la respuesta a nuestras actitudes negativas. No estamos conscientes de que las tenemos. Vamos por la vida sembrando y cosechando... esa ley no falla.

La falta de comprensión es otro aspecto que puede provocar situaciones como estas. El no escuchar las necesidades de las otras personas. Y por que no decirlo, el egoismo, de querer tener siempre la razón y no dar nuestro brazo a torcer.

Es importante que seamos sensatas, que analicemos nuestros comportamientos, y que en un momento podamos acudir, y asirnos de ese recurso tan hermoso que Dios nos dá: el perdón. Y que busquemos un mejor camino para nuestras relaciones, ya sean amorosas, de amistad o de fraternidad. Ser promotoras de la paz, no de la violencia. Tener la palabra bien sazonada, no la respuesta amarga e hiriente, y sobre todas las cosas, demostrar nuestro carácter cristiano ante estas situaciones. Autocontrol y disciplina en nuestras respuestas. Y seremos sal, del mundo, seremos la sazón, que da sabor y color a la vida de cuantos nos rodean.

Amad a vuestros enemigos,
haced bien a los que os aborrecen;

bendecid a los que os maldicen
y orad por los que os calumnian.

Al que te hiera en una mejilla,
preséntale también la otra;

y al que te quite la capa,
ni aun la túnica le niegues.

Lucas 6:27-29


martes, 16 de junio de 2009

Multipliquemos

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A mucha gente le gusta sumar, sumar posesiones, sumar amistades, añadir cosas a su vida, y mientras más tienen, más satisfechas se sienten. Pero hay un concepto aún más excelente, multiplicar.

Cuando sumas, añades, para tí. Es una operación en cierta forma egoista, porque te llenas, te satisfaces. Cuando multiplicas, das a otros. Cuando multiplicas, la suma se convierte en algo progresivo, y puedes afectar a otros, no solo a tí misma.

Cuando tengas oportunidad de tender la mano, de conectar personas para beneficiarse. Cuando en tus manos esté el multiplicar tus provisiones y compartirlas con otros. Hazlo.

No te quedes con la simple suma de tener más tener. Obtener más obtener. Mejor multiplica. La aritmética de la vida es simple... y mientras más multiplicas, más añades, no solo para tu bien, sino para el bien de los demás.

Tenemos la bendición de ser seres multiplicadores por excelencia. Jesús lo fue, cuando dió de comer a multitudes. Cuando en sus sermones, las bendiciones eran recibidas por muchos. Cuando al morir en la cruz, abrió el camino para que todos los que en el creyéremos llegaramos de manera segura al Padre. Seamos agentes multiplicadores. No te quedes con lo que tienes para tí, aun me atrevería a decir, no te conformes con cubrir sólo a tu círculo interior, tu familia, al contrario, expande tu territorio, salpica a otros con las bendiciones que tu tienes.

¿Qué propósito tiene una vida egoísta? ¿Qué satisfacción hay en acaparar? La vida fue hecha para expandernos, para abrir los brazos, para dar a manos llenas. Y cuando tu más des, tu Dios, padre que está en los cielos, abrirá las ventanas para que la provisión nunca falte en tu vida.

En todo os he enseñado que, trabajando así,
se debe ayudar a los necesitados,
y recordar las palabras del Señor Jesús,
que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.

(Hechos 20:35 RV)

martes, 2 de junio de 2009

Lo que es correcto

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Como mujeres de Dios muchas veces enfrentaremos encrucijadas en nuestra vida. Retos enormes que pondrán a prueba nuestra dignidad, nuestro valor y nuestra honestidad. Hay ocasiones en que las cosas se disfrazan de piedad, cuando en la realidad son actos que no agradan a Dios y acarrean, no solo cosas malas, sino falta de bendición a nuestra vida.

Debemos estar alertas. El mal nunca se nos presentará de forma desagradable, siempre será algo atractivo, tentador, incluso hermoso. Es ahi cuando debemos tomar todo nuestro valor y sentar nuestro paso como hijas de un Dios altísimo. No todo lo que nos conviene es lo correcto. No todo lo que nos genera un bienestar temporal es lo que nos beneficiará en lo eterno.

Renunciar y obedecer. Ser hijas dignas de un Dios verdadero. Seguir todo lo correcto y todo lo bueno es lo que él nos demanda si realmente queremos ser llamadas sus princesas y sus niñas mimadas. A pesar del dolor que esto pueda conllevar en su momento. Y el Dios que conoce nuestros corazones, bendecirá estos actos de justicia.

Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen;
todas las cosas me son lícitas,
mas yo no me dejaré dominar de ninguna.

1a. Corintios 6:12

viernes, 22 de mayo de 2009

Con gracia

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No hay nada más agradable al ojo humano que una delicada flor, una liviana mariposa que estrena sus colores cada día. En lo simple está lo bello dicen por ahi. Asi tenemos que ser sus hijas, con gracia, siempre listas a mostrar, por fuera lo que viene desde dentro.

La autoestima es un tema en el que redundan muchas personas. Es el simple estado de aceptarnos y estar felices con quienes somos y las circunstancias que vivimos. Un baño, un buen peinado, unas manos delicadamente aderezadas y arregladas. Un buen aroma. Una mirada cariñosa. Gráciles, cual princesas, como dignas hijas de un Rey.

No importa cuan gorditas estemos, cuan delgadas o si somos altas o bajitas. Siempre adornadas con la gracia que da la alegría de tener a Cristo en nuestros corazones. No me cansaré de proclamar que somos más lindas que las flores, y más coloridas que las mariposas. Pero todo eso lo da un espíritu en paz con su creador y consigo mismo.

Lo más importante de todo esto, quizás es que no lo hagamos por las otras personas, sino para nosotras mismas. Que al vernos al espejo no sea ocasión de huir, o de llorar, sino de gozarnos porque Dios nos hizo bellas. ¡Por dentro y por fuera!

La palabra dice "ama a tu prójimo como a ti mismo" (Marcos 12:31), implica que debemos amarnos antes que amar a los demás. Vaya declaración, si podemos tener en balance nuestro aprecio personal, podremos entregarnos en amor hacia los demás con total libertad, y en alegría y proyectarles toda la belleza interior que hay en nosotras. Y así, exteriormente, andar en gracia, como hermosas y valientes princesas, hija del Rey de reyes, y Señor de señores, el Dios altísimo.

El corazón alegre hermosea el rostro;
Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate.
Proverbios 15:13

lunes, 18 de mayo de 2009

Testimonio Personal

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Es difícil haber nacido como hija natural, sin contar con los recursos adecuados, sin conocer a tu padre, porque ha estado ausente... o se encuentra viajando. Vivir tu vida asi de niña, o adolescente, te hace ver de poco valor ante los demás, y aunado a esto, te hace ser el blanco perfecto, para quienes andan como lobos, tratando de abusar de ti. Has escuchado hablar de Dios, y has creido de una manera errada, hasta cuando por fin, puedes darte cuenta del dolor en el que estás viviendo y doblas tus rodillas y sale de tu alma un clamor: "Señor, enseñame lo que es ser feliz".

Al aceptar a Cristo en mi corazón, todo fue transformado. La inmensa soledad que sentía, el dolor de no tener a una madre o a un padre, fue llenado totalmente por Dios y su gran amor. La confianza en las demás personas volvió a mi vida, pues empiezas a ver a las personas como son, con tu corazón. Y se empezó a restaurar y a sanar mi corazón, la ofensa y el llanto se transformaron en alegría, la amargura cambió en felicidad, el rencor y el odio se volvieron perdón. Y de pronto ese camino que parecia tan empedrado y difícil de transitar se convirtió como en un paseo por las nubes, y a pesar de todo lo que pude haber vivido negativamente, ahora puedo respirar un nuevo aire de esperanza y ver brillar de nuevo el sol de un nuevo comenzar, sabiendo que es Dios quien a diario sostiene mi vida, y quien me ha concedido ahora tener un hermoso hogar, un buen esposo, y gracias a mi Señor Jesucristo puedo dar y recibir amor a manos llenas.

Quizás al final de esta historia, lo que espero compartir, es primordialmente que sin Jesús no hay esperanza. Se puede tener madre y padre y sentirse huérfano y totalmente en el anonimato. Con Jesús tu eres hijo del Rey, sin él, hay odio y rencor. Con Jesús hay perdón y amor, sin él muchos van y vienen pero están vacíos. En Jesús hay vida, y vida en abundancia. Por eso mismo hoy puedo decir que amo a Dios sobre todas las cosas. Dios me dio amor para amar a mi padre terrenal y no sentirme mal, y me regaló a mi amado esposo y una gran familia donde reina la paz y el amor de Dios, porque el Señor Jesucristo reina en nuestro hogar y en nuestros corazones.

Escrito por La Sierva.

jueves, 14 de mayo de 2009

Una revisión constante...

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Es normal de nosotras las mujeres ser muy detallistas. Fijarnos en cada cosa que no está bien puesta, o que no está bien dicha. Somos observadoras por naturaleza y nos gusta guardar un balance constantemente. Como que fuimos educadas asi, o quizás es un comportamiento adquirido generacionalmente, debido a que como motores de nuestros hogares, tenemos que hacerlo asi.

Es genial cuando las cosas andan bien y todo sale a pedir de boca. Nos encanta que nuestros planes, salgan como deseamos, y nos emocionamos cada vez que alcanzamos una meta. Pero suele suceder que muchas veces, en el caminar diario, las cosas van tomando otro rumbo, y cuanto nos hemos planteado, o hemos querido, no sale como deseábamos. Entonces tendemos a desesperarnos y a estar de un humor irritable.

No podemos avanzar, y no sabemos por qué las cosas no salen como nosotras quisiéramos. De pronto todo nuestro mundo perfecto se nos sale de balance, y cataplum! se nos cae el mundo. Y son esos días del mes, o de la semana o del año cuando damos entrada a depresiones, a tristezas, a bajones de ánimo, cosas que nos retroceden.

Es necesario, que entonces apliquemos la regla del detalle, del balance. Sí, como decía en el principio, es necesario que seamos detallistas con nosotras mismas y revisemos de una manera periódica, el nivel de nuestra relación con ese Dios que nos sustenta. Y sería bueno hacer un checking list (una lista) de lo que debemos revisar. Nuestras actitudes, nuestro ánimo, nuestra manera de pensar y actuar. Vernos reflejadas en ese manantial que es nuestra vida, la más secreta, la más íntima, y poder tomar acción. Corregir el rumbo de lo que no está bien, enderezar los caminos por donde nos hemos desviado. Limpiar cuanto está desarreglado en nuestra vida, quitar las palabras de maledicencia de nuestra boca y de nuestra mente. Olvidar los agravios y perdonar. Y ser restauradas.

¿Cómo hacerlo? Fácilmente. Teniendo tiempos de comunicación con Dios. Oración, contemplación, ayunos. Limpiando nuestro templo espiritual, y arreglando nuestras actitudes, podremos ser más fuertes en el Señor cada día. Nos podremos levantar con fuerza ante las batallas que nos vengan por delante y ser esas mujeres valientes que nuestras familias necesitan. No nos dejemos llevar por los rumbos de este mundo, no caigamos en el molde y el patrón de las mujeres de este tiempo, que no hacen sino ver por las cosas que llenan los ojos y la mente... pero que no construyen el espíritu. Seamos diferentes, luchemos por serlo. Porque nos espera una corona de gloria al final del camino, y un camino tapizado de triunfos espirituales para llegar a obtener esa corona.

Y no vivan ya como vive todo el mundo.
Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar.
Así podrán saber qué es lo que Dios quiere,
es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto.
Romanos 12:2 (Biblia Lenguaje Sencillo)

sábado, 25 de abril de 2009

Conscientemente...

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Cada día al despertar, debemos estar conscientes de que Dios nos da una nueva oportunidad para disfrutar, un momento, una circunstancia, irrepetible. Muchas veces vivimos la vida por vivirla. Nos apresuramos a ver a quienes nos rodean como una rutina. No reparamos en las grandes bendiciones que tenemos a nuestro alrededor.

Estamos muchas veces, en un estado de niñas malcriadas, que no saben apreciar cuanto su Padre ha hecho por ellas. Y se nos pasan los días, y se nos pasan los años, y dejamos que crezca en nuestro corazón cierta indolencia, por la vida, y por cuanto nos ha sido dado.

Esposas que no reparan en lo maravilloso que es tener un ser cariñoso y fiel a su lado. Que critican en lugar de apreciar. Que esquivan el beso matutino, y que rechazan la caricia nocturna. Madres que alejan a sus hijos cuando ellos quieren ser cariñosos. Que gritan, que castigan por la natural forma de la expresión de la alegría de sus hijos. Novias, que creen que lo han logrado todo, y esperan al próximo, despreciando al que tienen...

Ser conscientes de las bendiciones que tenemos alrededor nuestro, se puede traducir, en "ser agradecidas con Dios" por lo que tenemos. Escribo esto, porque he enfrentado varias situaciones últimamente. Madres que han perdidos a sus hijos a una temprana edad. Hijos que han perdido a algún progenitor, y esposas que han perdido a su pareja. Y la expresión es la misma... que corto tiempo y no me dio tiempo de disfrutar a mi ser querido.

La vida es incierta, no la tenemos comprada, y los que nos rodean no son eternos. Una actitud sabia es poder cada día, agradecer la bendición de ser parte de ese mundo donde estamos. Saber que cada día es una nueva oportunidad para disfrutar de la sonrisa de nuestros hijos, de esos ojitos que quieren aprenderlo todo. Sorbernos cada día con placer, reconociendo que no se volverá a repetir. Como sabiendo que nuestros afectos no durarán para siempre y saber aprovechar los momentos y vivirlos con intensidad.

Seamos pues agradecidas. No nos conformemos con la rutina diaria, despojémonos de la indolencia. Demos amor, desperdiguemos felicidad y apreciemos esos regalos que Dios en su infinita misericordia nos ha concedido. Besemos, acariciemos, amemos, sonriamos, y a pesar de los problemas, debemos saber, que la bendición está con nosotros, y que hemos sido galardonadas con la familia, amigos y pareja que tenemos. Si hacemos esto, cuando llegue el momento del adiós, habremos estado satisfechas que dimos lo mejor, y que vivimos lo mejor, y quizás la tristeza nos invada, pero también quedará en nosotros la gran satisfacción de habernos disfrutado a quienes amamos al máximo.

Bendice, alma mía, a Jehová,
Y bendiga todo mi ser su santo nombre.

Bendice, alma mía, a Jehová,
Y no olvides ninguno de sus beneficios.

Salmo 103:1-2

martes, 31 de marzo de 2009

No pierdas la esperanza...

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Existen muchas ocasiones en que la bruma de los problemas no nos dejan ver lo que viene por delante. A veces hemos sido enseñadas a no preveer para el día de mañana, sino conformarnos con cuanto nuestros ojos físicos pueden ver.

No analizamos. No nos detenemos a pensar que es lo bueno... y que es lo mejor para nuestras vidas, sino simplemente vivimos, y cuando enfrentamos un problema creemos que es el acabose de todo. Perdemos la esperanza y nos rendimos.

La vida está hecha de batallas que hay que pelear, y ganar. No hay tregua, cada momento que vivimos es una lucha, de nuestro organismo por seguir respirando, de nuestras circunstancias adversas, para seguir viviendo.

Nos dejamos llevar por las voces internas y externas que nos gritan a todo pulmón que la crisis está en medio de nosotros, que vienen tiempos malos, que no hay nada bueno por esperar. Y podemos caer en el error de dejar que nuestras vidas se cubran por el pesimismo, y por la oscuridad de quienes nos rodean, eso... si no supiéramos que tenemos como padre altísimo a un Dios todopoderoso, que en su palabra nos ha concedido un futuro brillante y hermoso... aún en medio de las crisis.

En mi vida cristiana uno de los versículos que más me confronta, a tener una actitud de guerrera valiente, es el siguiente: "Porque Jehová me habló de esta manera con mano fuerte y me advirtió que no caminara por el camino de este pueblo, diciendo: «No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración, ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo. A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo." (Isaías 8:11-13RV).

Dicho en otras palabras, nuestra vida tiene que ser diferente, nuestra mentalidad también tiene que cambiar. Quienes no conocen a Dios, están en la penumbra, no pueden ver esperanza para sus vidas, pero quienes conocemos que tenemos de nuestro lado al Dios de lo imposible, podemos soñar, crear ilusiones y planificar metas para el futuro. Seguras, que en nuestra mesa siempre habrá pan para alimentar a nuestras familias, conscientes de que nuestros hijos tendrán un futuro hermoso, y alcanzarán sus sueños. Y totalmente confiadas, en que nuestras esperanzas están cimentadas en la Roca Fuerte.

No nos dejemos llevar por la corriente. No seamos borregas del rebaño de los pesimistas. Levantemos la vista, aprendamos a ver del otro lado del cerco, sepamos que hay abundancia, y provisión, para nosotras y los nuestros. Aprendamos a estar confiadas, acerquémonos a su presencia, conozcamosle cada día más. Y descansemos en El, sabiendo que todo sueño, toda meta, todo anhelo que pongamos en oración delante de Él, será escuchado.

El es el Dios de los imposibles, el que abrió un Mar. El que inició una nación inmensa de un vientre viejo y estéril (Sara y Abraham). El que el día de hoy, está con su oído presto a escucharte, y saber cual es tu anhelo para el futuro... y te lo concederá... sin tan sólo crees.


viernes, 27 de marzo de 2009

Somos hijas de un Rey

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Si el desánimo entra en tu vida, si sientes que ya nada tiene sentido, si la escasez ha tocado a tu puerta, si para tí el sol, ya no brilla más... te digo... no temas, "eres hija de un rey"

Si las vicisitudes de la vida te han hecho perder el brillo de tu sonrisa, si tus ojos no se abren sino para llorar, si tus labios se arquean pero no para reir... te digo... no sufras, "eres hija de un rey"

Si las piedras del camino han lastimado tus pies, si las manos tuyas ya no se levantan, si tu cuerpo está extenuado por el tanto caminar, y según tu ya no existe esperanza, te digo... espera... "eres hija de un rey".

Si el amor te ha golpeado. Si la vida te ha dado la espalda, si tu rostro ya no resplandece más. Te digo, levanta tus manos, baila y danza, y alégrate porque... "eres hija de un rey"

Eres princesa, eres amada, eres única. Eres hermosa, eres deleite, eres bálsamo. El mundo sin ti no se mueve, la vida sin ti no se da. Creas, proteges, alientas, perdonas, amas y salpicas la vida de todos con tu amor y tu ternura.

Eres sin lugar a dudas, la princesa amada... "eres hija de un rey"

Oye, hija, y mira, e inclina tu oído;
Olvida tu pueblo, y la casa de tu padre;

Y deseará el rey tu hermosura;
E inclínate a él, porque él es tu señor.

Y las hijas de Tiro vendrán con presentes;
Implorarán tu favor los ricos del pueblo.

Toda gloriosa es la hija del rey en su morada;
De brocado de oro es su vestido.

Con vestidos bordados será llevada al rey;
Vírgenes irán en pos de ella,
Compañeras suyas serán traídas a ti.

Serán traídas con alegría y gozo;
Entrarán en el palacio del rey.

En lugar de tus padres serán tus hijos,
A quienes harás príncipes en toda la tierra.

Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones,
Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.

Salmo 45: 10-17

domingo, 15 de marzo de 2009

Conociéndonos... a nosotras mismas

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Vivimos vidas aceleradas en estos días. Nos debatimos entre preparar el desayuno, planchar nuestro pelo, tener listo el uniforme de los niños y además, prepararle la ropa al esposo cuando sale a trabajar.

Nos dedicamos a trabajar horas incesantes en una oficina. O a dedicarle tiempo a nuestro hogar, cuando así se requiere. Y no nos queda tiempo para descubrirnos. Para analizar si cuanto hacemos a diario está bien o está equivocado.

Proferimos palabras hirientes. Muchas veces juzgamos sin pensar. O somos egoístas, reflejando en otros nuestras actitudes. No nos da tiempo eso es... de acercarnos al espejo de Dios y vernos realmente como somos.

Cuando dedicamos tiempo a nosotras mismas. A evaluar nuestras actitudes, a valorar nuestros aciertos. Vamos madurando, vamos creciendo. No podemos quedarnos siempre como las niñas que tienen que ser guiadas por sus esposos, como las ovejas que siguen a un mismo rebaño, al montón de mujeres maledicientes que existen. No podemos dejar que nuestro corazón se llene de los abrojos del rencor, la ira, el odio.

Es necesario y urge, que cada día doblemos rodillas y pidamos a Dios nos enseñe a aprender de nuestros errores. A que hagamos un examen diario de nuestras actitudes y nuestro comportamiento. A pedir perdón por cuanto hemos hecho mal, y a poder ser renovadas, limpias de todo mal.

Vemos todo muchas veces, a través de nuestro propio cristal, y podría estar empañado por el polvo, o la suciedad de una vida que no tiene moderación. Es importante que en búsqueda de Dios cada día, pidamos sabiduría. Recordando que somos, pilares, bastiones en los que se sostiene una familia.

Dios quiere que ante todo tengamos un corazón limpio. Una conciencia justa. Que seamos mujeres virtuosas, sin lugar a dudas, que conocen sus limitaciones y también sus valores. Acerquémonos al manantial de agua de vida, que es Dios, observemos nuestro reflejo, y si estamos cayendo en tener un concepto diferente de nosotras, a lo que realmente somos, dejemos que su bendita agua nos bañe, y nos limpie de todo pecado...

Y aprendamos que somos únicas, vasijas útiles, vasos frágiles, en los cuales Dios ha puesto sentimientos nobles, virtudes y valores, que nadie más tiene. Mientras más nos acerquemos a Dios en oración, mucho más iremos obteniendo su personalidad en nuestras vidas, nos iremos asemejando tanto a él, seremos transformadas y renovadas.

Tú amas la verdad en lo íntimo
y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

Purifícame con hisopo y seré limpio;
lávame y seré más blanco que la nieve.

¡Crea en mí, Dios, un corazón limpio,
y renueva un espíritu recto dentro de mí!

(Salmo 51: 6,7 y 10)

sábado, 7 de marzo de 2009

A tí mujer, en tu día

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Mujer

Eres seda
Suaves manos que acarician, que sanan, que alientan. Manos que ayudan, apoyan, que crean, que inventan. No hay vida que no haya sido tocada por tus manos, por la seda de tu amor, por la dulzura de tu bondad.

Eres Flor
Eres bella, inspiras, das belleza. Eres una creación perfecta, por un Dios amoroso. Eres el punto de partida de miles de poemas, de miles de canciones. Eres Flor, color, sutileza, decoras la vida de quienes te rodea con tu afable sonrisa, con tus ojos brillantes, eres la rosa más bella creada por Dios.

Eres Música
Tu voz es una melodía graciosa, que da aliento, que perdona, que edifica. Es la voz que arrulla la cuna, la que aconseja al niño, la que conforta al adolescente, eres madre, eres la voz que guía y forma. Eres amiga, la voz que denota el sendero por el cual caminar de una manera mejor. Eres sierva, la voz de Dios hecha mujer.

Eres Fuego
Enciendes la llama del amor, eres pasión en todo lo que haces. Emprendes proyectos heróicos, inyectas motivación en lo que hacen los demás. Eres ese volcán de energía que mantiene los hogares avanzando, las empresas caminando, las ideas surgiendo. Eres un vaso que llena la unción de Dios, restauras, amas con todo lo que tienes.

Eres Pilar
Columna labrada de mármol, donde se apoyan los cimientos de la vida. Fuiste escogida por Dios para ser vientre. Fuiste escogida por Dios para ser guia. Eres el pilar donde han nacido las civilizaciones, eres fuerte, valiente, osada. Eres firme y eterna. Sientes por siempre, amas por siempre, vives con esperanza y fé. No te das por vencida. Eres apoyo a tu pareja, eres cimiento a tu hogar.

Eres Fuente
Fuente de amor, fuente de comprensión, fuente de provisión. Tu mesa está siempre llena, tu hogar está siempre hermoso. Tu corazón está siempre rebosando, dando amor a manos llenas. Palabras sabias en cada momento. Miradas de amor, susurros, silencios. Eres fuente de inspiración, eres fuente de bondad. Llenas, calmas, apoyas, fortaleces.

Eres Mujer
Y Dios te creó asi con un propósito. Eres única, incomparable, no te pareces a ninguna. Fuiste creada con un molde especial, alta, baja, delgada, gordita, de la manera que Dios te hizo te hizo única. Eres el deleite de Dios hecho persona. Eres quien le pone la sal al mundo, y el condimento a la vida. Ingrediente indispensable en la receta del creador. Mujer, trabajadora, madre, ama de casa, estudiante, niña o adolescente, eres la complacencia de Dios... la niña de sus ojos.

En homenaje a todas esas mujeres, escondidas, madres, amigas, hijas, anónimas, quienes día a día, con su amor y su empeño, logran que este mundo, sea un mejor lugar, un más bonito sitio para habitar. A las que nos enseñaron nuestros primeros pasos desde niñas, las que tomaron en su mano la tarea de hacernos crecer como mujeres de bien. Las que se esfuerzan y sudan la gota amarga por suplir a sus familias. Las que son, madres, padres, las que guian un hogar, a pesar de que todo esté en su contra. A todas nosotras, que Dios nos dio el privilegio, de ser llamadas Mujeres. Feliz Día de la Mujer.

Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?
Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.
(Proverbios 31:1)

lunes, 2 de marzo de 2009

Sueña!!!!

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Existió en tu alma algún día un sueño. Quizás exista aún una ilusión. De niña querías ser astronauta, actriz, cantante, bailarina. Las cosas no se dieron como pensabas y tomaste otros rumbos y fuiste acumulando tus sueños en un rincón del alma, sueños que se quedaron dormidos.

Solías caminar por el campo, y encontrarte con ese riachuelo, y como podías zafabas sandalias y corrías a sumergir tus pies en el agua fresca, mientras con la mano deshojabas una margarita, sonriendo, sin preocuparte, sin pensar en que el futuro quizás no fuera el que habías soñado.

Admirabas a esa persona que te enseñaba de pequeña, quisiste siempre ser como ella. Soñabas con estar en un salón de clases rodeada de niños, enseñandoles los fundamentos... O quizás soñaste alguna vez con poner un restaurante donde pudieses servir los platillos que desde tiempos de la bisabuela, han corrido por la familia...

Tus dibujos maravillosos, se quedaron dormidos en la carpeta. Guardaste las acuarelas, los óleos y los acrílicos, los pinceles perdieron sus hebras y ya no hubo más color plasmado, en aquel lienzo, al que visitabas todos los días...

Soñaste, soñaste, soñaste, pero se quedó ahi. No pasó nada. Te equivocaste de camino, (según tu) y ahora estás a la mitad de tu vida, sin anhelos, sin ilusiones y con los sueños perdidos en algún lugar del pasado.

La vida, es como una chispa que tenemos que alimentar, día a día. Dando pasos pequeños pero seguros para alcanzar cuanto deseamos. Muchas veces nos sentimos incapaces de hacerlo, excusándonos en la falta de recursos, en la falta de oportunidades, en nuestra escasa escolaridad, o quizás en nuestros propios miedos.

Todo sueño, implica esfuerzo y dedicación. Puedes llegar a ser lo que tu quieras, si te lo propones y alcanzas cada día pequeñas metas, y quizás lo más importante de todo, si encomiendas a Dios cada uno de esos sueños. Soñar involucra creer, y creer involucra fé, como dice la palabra, "es pues la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve" (Hebreos 11:1).

Creyendo que lograremos algo, lo podemos hacer. Está en nosotras permitir que se dé o que se quede sin hacer. Al día de hoy hay muchas maneras de alcanzar las metas que nos trazamos. Ahorrando unos cuantos pesos vamos pudiendo hacer las cosas que hemos anhelado. Quizás nos lleve más tiempo que antes. Quizás no sea instantáneo, pero lo más importante es que lo estamos intentando y si el intento se hace a conciencia, se llega a lograr.

Muchas veces me he preguntado por que cambiamos de pronto de adolescentes a adultos, porque hay una brecha tan grande entre la locura efervescente de la adolescencia, y la pesadumbrez de muchos adultos. Por que ya no se puede ver la vida desde otro punto de vista, más que el de un adulto amargado y sin ilusión. Perdemos la chispa divina que fue puesta en nosotros y nos abandonamos a sobrevivir, olvidándonos de vivir.

Cada día que pasa es una nueva oportunidad de hacer realidad un sueño, porque pequeño que sea. Como probar esa nueva receta que nos encontramos navegando por internet. Como haciendo lo posible por poner una venta de pasteles, o quizás, tomando un paso para ir de nuevo a trabajar y reincorporarnos a una sociedad de la cual hace mucho nos alejamos. ¿Qué has soñado tu? ¿Te atreverías a tomar un lápiz y hacer una lista de aquello que dejaste pendiente? Y más aún, ¿Te atreverías a dar el primer paso para hacerlos realidad?

Deléitate en Jehová, y él te concederá los anhelos de tu corazón
Encomienda a Jehovah tu camino; confía en él, y él hará.
Salmo 37:4-5

viernes, 20 de febrero de 2009

Nuestras Palabras

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Existe una creencia popular, de que somos las mujeres las que más hablamos. Y aún peor, las que peores cosas decimos, y muchos nos consideran, el centro del chisme y la maladicencia. Y pensando en esto, me imaginé la gran tarea que tenemos en nuestras manos, cuando se nos ha concedido el honor de dirigir vidas y cimentar hogares.

Dice la palabra de Dios que nuestras palabras son el resultado de lo que hay en nuestro corazón. De la abundancia del corazón, habla la boca (Lucas 6:45), y es aqui donde inicia mi tema. Lo que nosotros pongamos dentro de nuestro corazón dará fruto. Si nos empeñamos en pasar nuestro tiempo cultivando nuestra alma, los frutos se harán evidentes.

La plaga de las telenovelas, por ejemplo, es el contaminante número uno de las mujeres. Es triste pensar que a pesar de que cada una de nosotras, tenemos dramas personales que vivir, nos la podríamos pasar, tres o cuatro horas al día, viendo dramas inventados, que solo alimentan el alma con tristeza, negatividad, miedos y pecado.

Otra fuente de contaminación para nuestro corazón, es la música que escuchamos. Está bien escuchar música que alegre y motive al alma, pero si nos ponemos detenidamente a escuchar y leer entre líneas el significado de la mayoría de las canciones populares, traen una carga de depresión y desamor.

Cuidado también con alimentarlo de chisme y maledicencia. Hay personas que no tienen nada que hacer y se dedican a entrar a las casas, a llevar chisme de los vecinos, de la familia. Apartémonos de eso, definitivamente.

La palabra sazonada, es como un bálsamo al espíritu humano. Y si esta va acompañada de buenas actitudes y buenos sentimientos, más aún conllevan a la regeneración de muchas cosas que pueden estar dañadas en quienes amamos.

No estoy diciendo con esto que utilicemos un lenguaje rebuscado y refinado, que nos haga ver como que somos personas de otra élite. No. Estoy diciendo primero, que no dejemos que nuestro corazón se contamine, para que lo que salga de nuestra boca, sean tragedias, miedos, chismes, maladicencia, maldiciones y pesimismo.

También se podría decir, el hecho de ser femeninas, nos debe hacer pensar en cuan delicado es nuestro hablar. Al corregir a nuestros hijos, hacerlo firmemente pero con amor. Evitar las vulgaridades, evitar las cosas que nos hacen ver mal. Manejar un lenguaje adecuado y que de muestra, de que somos mujeres cristianas, lavadas con la sangre de Cristo, mujeres dignas y con respeto hacia nosotras mismas y hacia los que amamos.

Si nos sumergimos, al menos una hora diaria, a dar gloria a nuestro Dios y buscarle en oración, poco a poco su personalidad se irá haciendo evidente, en nosotros, y la fuente del corazón se llenará de cosas positivas y celestiales. Seremos mujeres con los pies en la tierra, pero con el corazón en el cielo.

Dejemos que los dichos de nuestra boca sean para restauración. Permitamos que las palabras que salgan de nuestros labios edifiquen. Si no tenemos que decir, quedémonos en silencio. Pidamos sabiduría de lo alto. Y busquemos la excelencia.

Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre,
y con ella maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios.
De una misma boca salen bendición y maldición.
Hermanos míos, esto no debe ser así.
¿Puede acaso brotar de una misma fuente agua dulce y agua salada?
(Santiago 3:9-11)

viernes, 6 de febrero de 2009

Nuestros niños

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Muchas veces he visto madres perder el control ante sus hijos. He visto madres, dejándose chantajear por los pequeños que conforman la familia, y éstos hacen lo que quieren con ellas y con los demás alrededor. Por lo general, uno aprende a callarse y a dejar que estos pequeños rapazuelos hagan de las suyas, porque si su autoridad máxima que es la madre no pone orden, ¿cómo puede uno decir algo? A veces, creo que uno llega a la conclusión de sentarse en las gradas de la casa y jalarse los pelos, exclamando: "he creado un monstruo".

Y en cierta forma así es. Los niños son masa suave, vienen, con cero equipamiento en la vida. Somos nosotros quienes vamos poniendo valores en sus pequeños corazones y en sus mentecitas. Vamos moldeando esa pastita, ese material en bruto que nos fue concedido. Seamos madres, seamos maestras, seamos guías... seamos lo que seamos, somos nosotras quienes tenemos más tiempo de poder atender y enseñar a los niños. La Palabra dice "Que instruyamos a un niño en su camino y aún cuando fuere viejo no se apartará de él". (Proverbios 22:6)

Es también importante saber, que como pequeños, las emociones se manifiestan más intensamente, en ellos. Así como su ingenuidad nos asombra y esos grandes ojos negros, nos dejan babeando. Así como la blancura de su piel, y el olorcito a nuevo nos cautivan, asi las emociones, positivas o negativas salen a flor de piel a cada momento. Muchas veces he escuchado decir que "los niños son crueles", y no es así. Es simple: las emociones que no han sido dominadas, ni moderadas, están a flor de piel. Entonces, la alegría es alegría al máximo, pero la tristeza también lo es. La envidia y sus expresiones de egoísmo también son muy fuertes. Sus críticas son directas, la verdad resalta y es ahi donde tenemos que darnos cuenta del papel que debemos jugar en esas pequeñas vidas que recién comienzan, pero que a pesar de eso... tienen un potencial emocional e intelectual tremendo.

Es nuestro deber, nuestra obligación como los administradores de esas pequeñas vidas, ir moldeando carácter, ir enseñando educación, respeto a los demás, control y dominio propio. Es vital que en lugar de violencia, utilicemos las palabras, los niños entienden. Y evitemos borrar con nuestros malos ejemplos, lo que nuestras bocas dicen para poder enseñarles de una manera eficaz.

Mi abuela, que era muy sabia siempre me decía que, "cuando uno educa a un niño está educando a toda una familia", es decir, los cimientos que pongamos en las vidas de nuestros hijos, serán los que ellos, de manera corregida y aumentada pongan en la vida de los suyos. Tarea dificil, pero no imposible, poder criar, amar y hacer crecer personas que en el futuro, tendrán influencia sobre otras.

La educación y la corrección tienen que ir de la mano con un balance de amor y comprensión. No podemos subir a un niño al nivel de un adulto que ya comprende, pero si podemos por un momento bajarnos a su nivel, y hablar directamente con ellos. Viéndoles a los ojos, acariciando sus espaldas, y en amor y en comprensión, enseñarles que cuanto han hecho está mal y trae sus consecuencias. Los niños responden al estímulo positivo. Y quizás lo más importante de todo esto, es recordarnos de cuando fuimos niños, las cosas que nos agradaban, las cosas que nos molestaban. Qué era lo que más nos dolía, que era lo que más nos afectaba en nuestro trato diario con nuestros progenitores. Y entonces, en la base del amor y la misericordia, nosotros poder entender por un momento a nuesros hijos... y poder llegar a la conclusión de que no existe hijo malo... ellos son vasijitas, recipiendarios de la semilla que nosotros pongamos dentro... y a la larga... por sus frutos... seremos conocidos.

lunes, 26 de enero de 2009

Buscando Refugio

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Somos seres sensibles, que necesitan de constante estímulo afectivo para seguir adelante. Esa es la naturaleza de toda mujer, como dice la palabra somos "vasos frágiles". Necesitamos cuidado, atención, y esa necesidad es inherente a nuestro género, somos femeninas, delicadas... aunque también tenemos nuestra faceta de valentía y valor, siempre necesitaremos buscar un refugio en momentos difíciles.

La vida diaria conlleva un stress normal, una tensión, hagamos lo que hagamos, nos encontremos en el lugar que nos encontremos. Ya sea dirigiendo una empresa, dirigiendo un hogar, enseñando a niños, cuidando ancianos, fungiendo el papel que Dios nos ha asignado, ahi estamos desempeñando una labor, que genera un cierto desgaste. Si sumamos a esto, muchas veces la falta de organización en nuestras vidas, todo se va convirtiendo en un torbellino que va poniendo carga sobre carga. Esto se traduce en una vida que va al ritmo impuesto por una situación difícil, y nunca encontraremos paz.

Nuestras relaciones se ven afectadas, no podemos respirar el mismo aire que nuestra pareja, aunque hacemos un esfuerzo por mantenernos en paz. Nuestros hijos resienten las palabras duras que salen de nuestra boca.

Las relaciones de pareja se ven interrumpidas, con eternas excusas. La autoestima muchas veces baja tanto que el descuido personal se hace evidente. Evitamos entregarnos amorosamente a nuestra pareja. Damos vueltas y vueltas alrededor del asunto y preferimos cerrar nuestro corazón, nuestro pensamiento, y el diálogo se corta. La relación empieza a entrar en crisis. Y de pronto se crean abismos entre la persona que un día amamos con tanta fuerza y nosotras.

Los ambientes de trabajo se vuelven hostiles, y en lugar de estar disfrutando lo que hacemos pensamos que el ir a trabajar es una carga, un castigo, una tortura impuesta. Es aquí cuando empezamos a buscar diferentes refugios para nuestras vidas. Algunas personas encuentran ese refugio en el dinero, van tras las compras, la ambición de tener más, el dinero es lo único que "temporalmente" les proporciona cierto descanso a sus atribuladas vidas. Mientras más tenemos, nos da la "sensación" que mejor nos sentimos.

Los vicios son otro tipo de refugio que encontramos cuando nos sentimos desvalorizadas. Fumar, beber, y en un extremo la ingestión de sustancias que ponen en peligro nuestras vidas y las vidas de quienes amamos. Nos aferramos a lo que genera, como ya dije anteriormente un placer "temporal", lo que nos da un cierto respiro en el caminar, como decía mi abuela "en este valle de lágrimas".

El sentimiento de falta de saciedad de un espíritu vacío, el anhelo de una persona que no está centrada en lo que quiere y anhela más, la carga de una vida llena de problemas y dificultades. La insatisfacción. Llevan a otro de los refugios comúnmente buscados: una tercera persona en una relación.

Y como ejemplo final, la comida. El abuso de la comida para satisfacer la ansiedad que nos genera el no tener una vida normal. Mujeres que van ganando libras conforme se van refugiando en lo que parece ser la solución a todos los problemas, sin percatarse que la comida en exceso lo único que genera es obesidad y muchos transtornos de salud.

He enumerado los refugios más importantes que a mi parecer, son los que buscamos al sentirnos insatisfechas con nuestras vidas. El término "soñar" no se aplica a quienes viven una situación así. Mucho menos la "ilusión por una vida mejor". El vidrio de sus gafas está empañado y no se ve más que mediante un velo gris. La vida no puede ser mejor, tal vez peor, eso sí. Sin embargo, esta es la mayor mentira existente. Las cosas "sí" pueden cambiar. Lo que sucede es que estamos buscando el refugio incorrecto, estamos yendo como dice la palabra a buscar nuestra agua en "cisternas rotas que no contienen agua" (Jeremías 2:13) en lugar de ir al refugio seguro...

Sí, existe un refugio seguro, un lugar que no proporciona un alivio "temporal". Existen dos brazos abiertos de par en par, para recibirnos cada vez que estamos heridas y en donde podemos poner nuestras cargas. Existe un Dios todopoderoso a quien nos podemos dirigir diariamente, para dejar en el nuestras ansiedades, y dejar que su presencia y su poder llenen todos esos espacios vacíos que tenemos dentro. Nos han enseñado la presencia de un Dios alejado, nos han enseñado mal. Hemos aprendido que Dios solo se ocupa de los "asuntos grandes", sin darnos cuenta que él está ahi esperando por nosotras, listo su oído a escucharnos, presto su corazón a ayudarnos.

¿Cómo encontrar el camino para ese refugio? Acercándonos a él diariamente. No con oraciones hechas o preestablecidas. Quince minutos al levantarnos, media hora, una hora... o antes de irnos a la cama, o en medio de algun break que tengamos. Llegar a sus brazos mediante una oración íntima, hablarle de nuestros problemas, de lo que agobia nuestras almas. Explicarle lo que nos asusta, poner sobre la mesa todas las cartas de nuestra vida y dejar que El se haga cargo.

Buenas noticias para todas nosotras. ¡Si se puede soñar! a pesar de todo, ¡Si se puede ver la vida con ilusión!, nuestro refugio seguro es el Señor, Dios todopoderoso. Refugiémonos en él y nos daremos cuenta de que poco a poco todas nuestras situaciones van siendo transformadas, nuestras vidas irán siendo cambiadas y lograremos alcanzar todo lo que jamás pensamos que sería posible.

Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza,
nuestra ayuda segura en momentos de angustia.
Por eso, no temeremos
aunque se desmorone la tierra
y las montañas se hundan en el fondo del mar.

(Salmo 46:1-2)

domingo, 18 de enero de 2009

La Belleza

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La tendencia entre la mayoría de las mujeres actualmente, es lograr la belleza a como de lugar. Sea esta artificial, o sea natural. Existe un mercado inmenso beneficiándose de esta hambre de un grupo cautivo, amplio e inmenso, que lo constituimos todo el género femenino. El botox está de moda, y las cirugías estéticas, son lo más vendido al día de hoy. Vemos mujeres casi perfectas, medidas exactas para ser modelo, que han pasado por el bisturí y las inyecciones muchísimas veces. La tendencia ahora es de remodelar lo exterior, sin importar lo interior.

Y si es importante esto, el dar una buena imagen. Es vital para toda mujer que haya un juego entre su autoestima y su presentación personal, y mostrar lo que se quiere reflejar. Sin embargo, erróneamente en la mayoría de los casos, nos dedicamos a cultivar lo exterior, sin percatarnos de lo interior. Existen muchísimas obras de arte caminando por las calles, con un corazón y una inteligencia vacías.

Como todo en la vida debe haber un balance entre lo que es la belleza, la vanidad y la obsesión. Todo esto es muy intrincado, bastante complejo, y debe ser enseñado desde los primeros años, o aprendido con ahínco en los años mayores. La Biblia dice que la "alegría del corazón hermosea el rostro" (Proverbios 15:13) y es tan cierto. Una persona integral, con una autoestima sana y con un caminar con Dios, va a dar como reflejo una personalidad cautivante y hermosa, aunque sus rasgos no sean de lo más favorecido, es su interior reflejado en su exterior.

Otro factor importante es la autoaceptación. Con esto no estoy diciendo que nos conformemos con lo que tenemos actualmente y no hagamos esfuerzos, por mantener un cuerpo saludable y una figura estéticamente proporcionada. Pero si sabemos, por ejemplo que estamos pasadas de peso... el remedio no es empezar a fatigarnos con la idea de que no valemos, y a obsesionarnos a probar cuanta dieta y cuanto tratamiento extraño para adelgazar. Las cosas deben hacerse con mucha sabiduría, aprender a focalizar cuales son nuestros puntos favorables, a sacar el máximo provecho de ellos, y si... a esforzarnos por adelgazar esas libritas que nos sobran de más. El esfuerzo, al tiempo... dará resultados formidables.

Existe un peligro para las mujeres, que utilizan muchas veces la belleza como un arma para atraer una pareja. Y que al conseguirla, tienden a decrecer en su cuidado personal. Esto es un claro significado que la autoestima está en desbalance. Se logra un cuidado personal en pos de un objetivo, y no como parte de la vida misma. Cuando queremos ser bellas por "algo" o por "alguien" es cuando debemos revisarnos y hacer lo necesario para corregir esto. Existen verdaderas bellezas que cuando han conseguido un esposo, o una pareja, se abandonan a una rutina de descuido personal. Como un día un amigo me dijo "ya lo consiguió... ahora se acomoda". Ojo... alto y precaución... Nuestras parejas están rodeados todos los días de estimulos visuales fuertes, tratan con mujeres delicadamente arregladas todo el día... bien vestidas, con aroma agradable, y una presencia simpática. Y al llegar al hogar, encuentran a su pareja, con el traje de dormir, el pelo con olor a ajo y cebolla, muchas veces descuidadas hasta en su aseo personal, argumentando que los niños y el cuidado del hogar no les dejaron poner un minuto de cuidado en sus personas. Creo firmemente, que es aqui donde se empieza a perder el encanto, y se abren puertas para la infidelidad.

Fuimos hechas mujeres, con una bendición muy grande, somos seres únicos, con gracia, con delicadeza y belleza. Debemos cultivarnos, en todo aspecto, en el alma, en el intelecto, y en el aspecto físico. Somos el templo del espíritu y el gozo de nuestras parejas. Dediquemos unos momentos de nuestro día, apartemos una hora, media hora, para poder cultivarnos diariamente. Así como cada día echamos aguita a nuestras flores para que extiendan sus bellos pétalos y nos llenen el alma con su hermosura, así dediquémonos un tiempo diariamente, así mimémonos y crezcamos en autoestima.

lunes, 12 de enero de 2009

NO TE QUEDES CON LO BÁSICO


Fuimos creadas con un set básico de habilidades y dones. Los suficientes para salir adelante, para poder llevar una vida conformista y dejarnos llevar por la corriente. El set justo para que otros tomen las decisiones por nosotras y que nuestra vida sea moldeada a la forma y antojo de una tercera persona. Sin embargo, lo que no sabemos, es que eso, solo es la plataforma de un edificio que debe ser construido.

Dios nos ha dotado de talento. Creatividad sin límite. Somos hechas a su imagen y semejanza, eso implica, que podemos alcanzar alturas insospechadas. Si tenemos la paciencia, y el amor para forjar vidas. Si tenemos la dedicación y la habilidad para preparar un manjar. Si podemos, con sutileza y sumo cuidado plantar y cosechar hermosas flores en el jardín. Y nos fue dada la capacidad de mantener un hogar en perfecto orden y armonía. Podemos también, ser capaces de soñar los más hermosos sueños y convertirlos en realidad.

Este mundo ha limitado a la mujer a ser considerada como un mero objeto decorativo. Nos han arrinconado en el lugar de la mejor y perfecta administradora del hogar. Generacionalmente han vetado la idea de que una mujer puede llegar a ser una gran intelectual o una gran estudiosa. Y sin embargo, cuando esto sucede, cuando una mujer se distingue, lo hace de la manera más exitosa, y logra resultados sorprendentes en cada paso que se da. Muchas mujeres que decidieron escribir una historia diferente, decidieron dar un paso más. Se dieron cuenta que su set básico era demasiado limitado para sus ansias de crecer y salieron del límite de la mediocridad para ser escritas en la eternidad.

Es tan importante, no importa la edad, o el bagaje cultural que tengamos. No importa si nacimos de una cuna humilde o de un hogar acomodado. No debemos tener en cuenta nuestras limitaciones, sino visualizar nuestras fortalezas. No importa a qué edad decidamos escribir un libro. O pintar un cuadro. O seguir estudiando la carrera universitaria que tanto anhelamos. No nos detengamos al observar las debilidades que otros nos dicen que tenemos, sino creámosle al Dios de los cielos, que ha dicho, que fuimos creadas a su imagen y semejanza.

Y enseñemos a las nuevas generaciones de mujeres, que tienen un destino dado por Dios. Que el futuro no se limita simplemente a acomodarse en una posición de sentarse en el sofá esperando a que la provisión llegue a sus manos, sino a esforzarse para poder alcanzar no solo un crecimiento meramente económico, sino una realización personal, a llenar ese lugar para el cual fuimos creadas. A no dejarnos llevar por la corriente, y ser como dicen que somos.

A que los valores y principios que se añadan a nosotros no sean negativos. Es necesario ya, abolir la idea de la mujer rencillosa, metida en vida de otros. Es necesario cortar de raíz la flojera de pasar sentada frente a un televisor viendo la telenovela, llorando por un drama que ni es cierto y que no nos pertenece. Es urgente que cortemos el chisme y la murmuración de nuestros labios, que ocupemos nuestras mentes y seamos dignas hijas de un Rey Celestial. Que como dice la Palabra, "nuestras generaciones se levanten y nos llamen bienaventuradas" (Proverbios 31:28).

miércoles, 7 de enero de 2009

SOBREPONERSE....

Quiero compartir con ustedes la historia de Carmen. Ella es una mujer que conocí hace un par de años y que impactó mi vida.
Carmen fue desde niña muy sufrida. Su padre era alcohólico. Cada vez que llegaba pasado de tragos, golpeaba a su mamá de manera muy violenta. Ella era la menor. Desde niña soportó vivir en un ambiente de “machos: todo era por los hombres y para los hombres”. Tristemente también ella fue víctima de agresión por parte de su papá y de su hermano.

De adolescente, lloró y suplicó para que le permitieran estudiar. En su casa, las mujeres tenían exclusividad para las labores del hogar. Su padre y su hermano consideraban que ella no era capaz de estudiar, no le veían sentido; “para limpiar y para cocinar no se necesitaba mayor preparación”. Gracias a sus súplicas y a su persistencia, logró graduarse de la secundaria. La historia se repitió cuando anunció que deseaba seguir con estudios universitarios. Eso era todavía más irracional, si ya el mandarla a la secundaria había sido un regalo, ¿para qué pedía más?
Años después conoció al que sería su esposo. Depositó en este nuevo proyecto de vida todas sus ilusiones. El simple hecho de salir de su casa ya era un regalo. Soñó con su casa, con sus hijos, con una vida de pareja, con ser cuidada y querida…. Poco tiempo después de casada y estando embarazada de su primer hijo descubre que se había casado con el “clon de su papá”: un hombre vicioso y violento. Sufrió maltratos físicos y emocionales por varios años, maltratos que empezaron a presenciar sus dos pequeños. El dolor de su pasado se conjugó con su dolor actual: ¿porqué a mi? ¿ lo que tanto critiqué en mi mamá ahora me toca vivirlo a mi? ¿ yo no quería esto para mi y para mis hijos?
Esta es la parte a la que quiero llegar y quizás lo que más me estremece cuando pienso en Carmen…. SOBRESANARSE!!!!!! Aún y cuando su historia de vida la predisponía a terminar siguiendo el patrón de familia con el que creció; aún y cuando no tuvo ayuda ni soporte emocional por parte de familia (ellos estaban peor que ella); aún y cuando todo apuntaba a que iba a ser tan miserable como había sido su mamá, su abuela…. Aún contra todos los pronósticos, Carmen logró salir adelante.
En su familia, no eran asiduos a la religión. Su padre se había declarada ateo y por ende les hizo creer que ellos también lo eran. Carmen decidió un día buscar de Dios. No era alguien conocido para ella, la necesidad la llevó a buscarle. Empezó a asistir a una iglesia. Ese lugar le daba paz. Las predicas le daban esperanzas, de pronto sentía un alegría en su corazón; era el gozo del Espíritu Santo de Dios
Sin saber mucho, pensó que también necesitaba ayuda para sus emociones y para sus hijos. Buscó ayuda psicológica. Semana tras semana hacía el esfuerzo por asistir. La terapia le ayudó a sacar sus emociones: aprendió a decir que estaba enojada sin sentirse culpable. Empezó a poner límites a los demás; entre estos, su esposo y sus hijos. Aprendió a darse permiso de sentirse triste; después de todo tenía ese derecho, había sufrido mucho desde niña y nunca pudo expresarlo con nadie; más bien se había vuelto una mujer defensiva y ensimismada. Aprendió maneras adecuadas para comunicarse con sus hijos; su motivación era que no quería repetir con ellos los patrones que ella traía ya incorporados.
Poco después empezó a hacer cosas por ella. Sacaba el rato para practicar el autocuidado físico; iba al salón de belleza, se compraba ropa sintiendo más gusto, hasta inició un programa para bajar de peso. También empezó a cultivar el gusto por la lectura. Nunca había podido hacerlo porque ni eso era capaz de regalarse; de niña le habían enseñado que el tiempo había que aprovecharlo limpiando, cocinando o trabajando. Ella siempre había sentido un gusto particular por la lectura y aunque tenía pocos ratos libres, sacaba el tiempo para hacer pequeñas lecturas; sin embargo no lo podía disfrutar, se sentía culpable de “perder el tiempo”.

En su trabajo empezó a ser más productiva. Había también aprendido que era necesario que se comunicara con sus empleados. Simplemente dejó que ellos empezaran a acercarse a ella.
Con sus hijos se propuso pasar tiempo de calidad. Sacaba un rato para llevarlas a practicar alguna disciplina que les gustara: ballet, natación. Salían juntos una vez por la semana a comer un helado. Trataba de acostarse junto a ellos en la noche a conversar por unos minutos, luego las arropaba y oraba por ellos.
No puedo decirles que Carmen superó todos sus traumas de infancia: aún tiene que lidiar con sentimientos de tristeza que de vez en cuando le llegan, aún trabaja en poder perdonar por todo lo que sufrió; elabora sus duelos por las pérdidas que ha tenido: la pérdida de su infancia, la pérdida de su plan de vida. Elabora también qué pasará con su matrimonio… hay pasos que hay que darlos con suma cautela.
Ha empezado a trabajar que no debe tomar decisiones solo porque debe decidir…. Sino porque quiere hacerlo. Ha podido comprender que para perdonar es necesario primero darse el permiso de enojarse ¿cómo? Sí, tenía todo el derecho de enojarse, porque de niña no debió haber vivido la agresión de su familia y de adulta la de su esposo.
En fin, la historia de Carmen tal ves se le haga familiar, después de todo, muchos hemos tenido que sobreponernos a traumas e historias dolorosas. Piense en personas que no hayan vivido situaciones dolorosas…..muchas! Pero, ahora piense en personas que se han sobrepuesto a estas experiencias dolorosas….. La solución no está en consumirse en la red de la autocompasión o en la depresión. Ante todo, sepa que usted tiene una fuerza interior, pero esa fuerza interior no se activa por sí sola, usted tiene que hacerlo con su voluntad. Aún en la crisis más dura, Dios nos puede dar el soporte, pero hace falta que usted también de pasitos; no tiene que correr, solo intentar mantenerse de pie; luego podrá empezar a caminar. …